Cuando piensas en las fotografías de tu boda, probablemente imaginas la ceremonia, las fotos con la familia, el primer baile y la fiesta. Pero hay una parte del día que ocurre antes de todo eso y que también forma parte de la historia: el momento en que tú y tu pareja se están preparando para casarse. A este momento se le conoce como “Getting Ready”, y cada vez es más común incluirlo dentro de la cobertura de fotografía de bodas en CDMX.

Novio vistiéndose con smoking negro en suite de hotel junto a su padre durante el getting ready previo a la boda en Ciudad de México.
Los preparativos previos a la ceremonia capturan momentos íntimos de complicidad que completan la historia de tu boda.

¿Qué es el Getting Ready en una boda?

Getting Ready significa, literalmente, “preparándose”. En fotografía de bodas se usa para describir la cobertura de los momentos previos a la ceremonia: cuando la novia se maquilla y se peina, el novio termina de arreglarse, se coloca el vestido o el traje, y familiares y amigos cercanos acompañan esos últimos minutos.

No se trata de una sesión de fotos posada. La idea es documentar cómo se vive la boda antes de que comience oficialmente, desde los detalles (los zapatos, las joyas, las invitaciones, el ramo) hasta los momentos espontáneos (una conversación con tu mamá, los nervios antes de salir, ese instante en el que finalmente te ves completamente arreglada). Maquillaje, peinado, vestuario, los últimos ajustes frente al espejo, la familia acompañando: todo cuenta como parte de la historia, aunque nadie esté posando para la cámara.

Por qué esos minutos importan tanto como la ceremonia

La ceremonia marca el comienzo oficial de la boda, pero emocionalmente el día empieza mucho antes. Durante el Getting Ready todavía existen momentos íntimos, antes de que arranque el ritmo de la celebración: después del “sí, acepto” todo cambia, llegan los invitados, los abrazos, las fotos familiares, la comida, la música.

Puede ser la última conversación antes de caminar hacia el altar. Puede ser el momento en que estás sola unos minutos, pensando en lo que está a punto de suceder. Son situaciones que normalmente no se repiten, y por eso vale la pena que queden documentadas.

Por qué vale la pena incluirlo en tu fotografía de boda

Si contratas únicamente la cobertura desde la ceremonia, empiezas a contar la historia cuando una parte importante del día ya ocurrió. Esto también tiene un lado práctico: no todos los paquetes de fotografía incluyen las horas previas, así que si te interesa esta parte de la historia conviene preguntarlo antes de contratar y confirmar cuántas horas de cobertura previa incluye el paquete.

Años después, cuando revises tu álbum, no solo tendrás el momento en que llegaste al altar, el beso o la fiesta. También podrás recordar quién estaba contigo antes de todo eso, cómo era el lugar donde te preparaste y qué cara tenías cuando te viste arreglada, lista para caminar al altar. El Getting Ready no consiste en tener más fotografías, sino en tener una historia más completa de tu boda. Además, muchas de las personas que aparecen durante los preparativos (una tía, una amiga de toda la vida) quizá no tengan un papel protagonista durante la ceremonia, pero sí son importantes para ti.

Si quieres conocer cómo integramos el Getting Ready en nuestros paquetes de fotografía y video para bodas en CDMX, puedes revisar nuestros paquetes.

Madre de la novia ajustando el vestido de boda junto a un ventanal durante los preparativos del getting ready en un hotel de CDMX.
Los momentos previos con la familia cercana capturan la emoción e intimidad de la preparación antes del altar.

Por qué el Getting Ready necesita un equipo, no una sola persona

Aquí hay algo que muchas parejas no consideran hasta que ya están armando el itinerario del día: si tú y tu pareja se preparan en lugares distintos (lo normal), un solo fotógrafo no puede cubrir a los dos al mismo tiempo. Si quieres que ambos preparativos queden documentados, necesitas dos personas trabajando en paralelo, una con la novia y otra con el novio, que después se encuentran en la ceremonia.

Esto no es un detalle menor de logística, es una decisión que cambia lo que vas a poder ver después. Si solo hay un fotógrafo, alguien va a quedar sin esa parte de su historia, normalmente el novio, porque la cobertura suele concentrarse del lado de la novia. Si te importa tener ambas partes, esto hay que hablarlo y cotizarlo desde el inicio, no asumirlo.

Lo mismo aplica si además de fotografía quieres video. Un fotógrafo y un videógrafo cubriendo el mismo Getting Ready no estorban, pero si además duplicas la cobertura para dos ubicaciones (novia y novio, cada uno con foto y video), hablamos de cuatro personas moviéndose en paralelo. Vale la pena decidir esto con tiempo, no la mañana de la boda.

Si al final decides contratar solo a un fotógrafo para ambos lados, pídele que arme el itinerario considerando el tiempo de traslado entre las dos ubicaciones. Sin ese cálculo es fácil que uno de los dos, casi siempre el novio, se quede con menos minutos de cobertura de los que hubiera querido.

Avisa a tu familia que el fotógrafo va a estar ahí

Una diferencia importante entre el Getting Ready y el resto de la cobertura es dónde sucede. La ceremonia y la fiesta pasan en espacios donde todos entienden que hay una cámara presente. El Getting Ready pasa en tu casa, en un hotel, en la casa de tus papás: espacios íntimos donde normalmente no hay un fotógrafo dando vueltas.

Por eso conviene avisar con anticipación a las personas que van a estar contigo esa mañana que un fotógrafo (y si contrataste video, también un videógrafo) va a estar presente documentando. No es lo mismo que tu mamá se entere en el momento a que lo sepa desde antes: cuando la gente sabe que hay una cámara ahí se comporta distinto, unos se cohíben, otros se sueltan, pero al menos nadie se siente sorprendido o invadido en un momento tan personal. Esto es todavía más importante con el video, porque graba audio y movimiento, algo que se siente más expuesto que una foto.

Esta conversación previa también ayuda al fotógrafo. Si la familia sabe qué esperar, coopera mejor con el espacio, no bloquea la luz sin querer, no interrumpe una toma importante. Es una plática de dos minutos que evita incomodidades el día de la boda.

Fotógrafo profesional fotografiando el vestido de novia, zapatillas y anillo de compromiso sobre la cama durante el getting ready en CDMX.
La cobertura previa permite dedicar tiempo a capturar cuidadosamente los detalles, joyas y accesorios antes de vestir a la novia.

Cuánto tiempo necesitas realmente y cómo organizar el espacio

Un error común es calcular el tiempo del Getting Ready a ojo, o dejarlo para los últimos diez minutos antes de salir. La práctica más usada entre fotógrafos de bodas es reservar entre hora y media y dos horas completas, divididas más o menos así: media hora para los detalles (el vestido, los zapatos, las joyas, las invitaciones, el ramo), entre media hora y 45 minutos para terminar maquillaje y peinado, y otros 30 a 45 minutos para vestirse y los últimos ajustes. Si además hay traslado a la ceremonia, ese tiempo se suma aparte, no se resta de la cobertura. Conviene dejar también un colchón de al menos 15 minutos en el itinerario: casi ninguna boda sale exactamente como está en el papel, y ese margen evita que un retraso pequeño en la mañana empuje el arranque de la ceremonia.

La ubicación pesa más de lo que parece. Si tú y tu pareja pueden prepararse en el mismo lugar donde será la boda, o muy cerca, reduces el riesgo de que el tráfico o un imprevisto de traslado desordenen el resto del día. Si no es posible, un hotel o un Airbnb cercano es la siguiente mejor opción, siempre mejor que algo lejano por más bonito que se vea.

Tampoco necesitas convertir tu habitación en un estudio fotográfico, pero un par de cosas ayudan mucho al resultado. Junta con anticipación los objetos pequeños que quieras fotografiar (invitaciones, anillos, perfume, joyas, zapatos) en una sola caja, así el fotógrafo puede retratarlos sin tener que buscarlos ni interrumpirte mientras te arreglas. Si vas a colgar el vestido para la foto clásica, un gancho de madera se ve mucho mejor que el gancho de plástico de la tienda. Y la luz natural de una ventana da mejores resultados que el flash para los detalles y los preparativos: si el cuarto está oscuro, basta con acercar los objetos y a las personas a la ventana en lugar de forzar luz artificial que se ve plana en las fotos. Si el espacio es pequeño tampoco es un problema, solo hay que despejar lo que no quieras que aparezca en cuadro.

Lo que no conviene hacer es intentar controlar cada momento. Si tu mamá se emociona o tus amigas empiezan a bromear, deja que suceda: es precisamente ese tipo de momentos lo que hace diferente al Getting Ready de una sesión de fotos tradicional.

El Getting Ready, una parte pequeña con mucha historia

Es el vestido antes de ponerse, la última conversación con tu familia, los nervios antes de salir. Si quieres que tus fotografías cuenten todo el día y no solo la ceremonia y la fiesta, vale la pena incluir el Getting Ready en tu cobertura, y planear con tiempo cuántas personas necesitas para cubrirlo bien.

En Lumina Cinema documentamos bodas en CDMX buscando que las fotografías no sean solo un registro de lo que ocurrió, sino una forma de volver a vivir el día años después. Si estás planeando tu boda, puedes revisar nuestros paquetes o contactarnos para hablar sobre la cobertura que necesitas.

Novio ajustándose las mancuernillas de la camisa mientras su padrino le arregla el cuello del traje en la habitación antes de la boda.
Los preparativos del novio también forman parte esencial de la historia previa al altar.